La Iglesia como institución humana fue creada con fines muy distintos a la doctrina social que pretendía Jesús (una comunidad de hermanos en iguales condiciones). Sus objetivos pasaron en muchas oportunidades por intentar dominar a los fieles y lograr que una minoría se consolidé en el poder.La cultura occidental está regida por las influencias católicas desde hace más de dosmil años, pero no hay que olvidar que en sus comienzos fue acusada de sectaria y muchos de sus miembros fueron perseguidos. Con el paso del tiempo, varias personas fueron asesinadas por pensar distinto –herejes, según la concepción de faltas religiosas- ya que el saber, era un problema que genera el descreimiento. Por este motivo, se creó el libro sagrado, para decir que está bien o no.
Mientras en los supuestos todos somos iguales para los ojos de Dios, la Iglesia discrimina, en muchas oportunidades por credos, géneros y excluye a las mismas personas que más tarde harán acciones de caridad. Muchos se preguntan cómo puede ser que curas, obispos o cualquier hombre que ocupe un cargo eclesiástico realice acciones de lesa humanidad o cometa algún tipo de delito. Lo anteriormente planteado responde a la pregunta, tan solo son hombres que pecan ante la sociedad.
Sin embargo, no todo fue así y hubo ejemplos que valen la pena destacar, curas comprometidos con la doctrina social que impartía Jesús. Un obispo que obtiene tan preciado mérito es Enrique Angelelli, una persona que algunos quisieron olvidar y sobre el que otros intentaron tender un pesado manto de silencio. Pero “el silencio no es neutral, ¿por qué puede existir interés en que Angelelli sea olvidado?” Por su historia y sus obras, es un mártir molesto para muchos. Recién 30 años más tarde recibió el homenaje que merecía, pero todavía falta que se haga justicia.
“Hay hombres que luchan un día y son buenos, hay otros que luchan un año y son mejores, hay quines luchan muchos años y son muy buenos pero hay los que luchan toda la vida, esos son los imprescindibles”. Angelelli era un imprescindible. Realizó una investigación sobre el secuestro, muerte y tortura de dos curas, esto motivó que lo asesinaran. En su vida, participó de las marchas contra la pobreza y la miseria que abundaban en su provincia (La Rioja), alentó y colaboró en la organización de la Asociación de los Trabajadores Provinciales, en el Sindicato de Empleadas Domésticas, en el de Trabajadores Rurales, la Asociación Minera y la Coordinadora campesina. Además, puso en funcionamiento escuelas, estuvo en cooperativas de trabajo, realizó denuncias por los bajos salarios. Por este motivo fue amenazado en repetidas oportunidades.
Pero también, existen hombres que utilizan el poder que le otorgó la Iglesia en contra de la sociedad. Uno de ellos es el ex capellán Von Wernich, quien se encuentra preso por ser juzgado de haber participado en 7 homicidios y 41 casos de privaciones ilegales de la libertad y tortura física y psicológica.“Allí el cura Von Wernich me habla de una forma especial por la impresión que me había causado lo ocurrido –asesinato de tres personas-; me dice que lo que habíamos hecho era necesario, que era un acto patriótico y que Dios sabía que era para bien del país.” Por suerte, fue juzgado con la carátula de Cadena Perpetua en el marco de Genocidio. La misma Iglesia que no pide por la justicia de Angelelli, es la que esperó al fallo para “castigar” al ex capellán. Se hizo justicia y se lo castigó por sus pecados pero no lo hizo la institución religiosa; irá a la cárcel, pero no al infierno.
Diego Malbernat

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